Creo que es justo decir que anoche salí del cineclub en estado de shock. Durante más de dos horas asistí fascinado ante un fastuoso despliegue de imágenes que justifican, de principio a fin, el título de esta película que no puede dejar indiferente a nadie, y menos a los académicos de Hollywood que la han premiado este año con el Óscar a la mejor película extranjera.
