A caballo entre 'Atracción fatal' y 'Durmiendo con el enemigo', la última película de David Fincher es un correcto thriller que vale la pena ser visto, ya que tiene una buena dosis de intriga policíaca y drama psicológico. Ahora bien, en mi opinión, se queda algo corta al lado de la calidad de otros títulos memorables de la filmografía de un curtido director de thrillers, como 'Se7en' (1995), 'Zodiac' (2007) o incluso 'La habitación del pánico (2002)... (sigue)
La primera media hora del film decepciona un poco, le falta chispa y a pesar de que el director intenta crearnos dudas acerca de la implicación del marido en la desaparición de la bella y perfecta esposa, la verdad es que Ben Affleck aparece todo el tiempo en la pantalla más bien como un mero 'calzonazos' (un poco 'capullo' y pusilánime, eso sí), por lo que en ningún momento me trago que él pueda haber asesinado a la 'asombrosa' Amy.
Además, desde un principio Rosamund Pike guarda un sospechoso parecido físico con la Rebecca de Mornay de 'La mano que mece la cuna' (o sea, una 'cabrona' desquiciada de mirada inquietante), lo que no ayuda en nada a evitar la rápida maniqueización de la pareja protagonista. Dicho esto, a partir del momento en que Amy empieza a tomar protagonismo la cosa se pone interesante, pero más por el morbo de descubrir hasta dónde es capaz de llegar la naturaleza vengativa de una mujer desequilibrada, engañada y desencantada con su matrimonio que por la propia intriga del guión que, de repente, parece esfumarse de un plumazo. Sin ser ningún experto en la materia, en mi opinión salta a la vista que no se trata de un guión original, sino de la versión cinematográfica de la homónima novela de Gillian Flynn, adaptada por ella misma.
Hasta me atrevería a decir que este es un producto Fincher 'por encargo' y de ahí que diste de ser una película redonda porque le falta alma. La historia pierde fuelle por momentos, hay elementos que parecen importantes y no acaban de cobrar consistencia o quedan simplemente desaprovechados. Por otro lado, si no fuera porque la autora es de sexo femenino, uno hasta podría pensar que se trata de un alegato que roza lo misógino, en defensa de esposos manipulados e injustamente acusados de violencia machista en el ámbito doméstico, demonizados por la presión social y mediática (Toni Cantó debería verla...). Eso sí, 'Perdida' también reflexiona, aunque sea de manera algo superficial, sobre la búsqueda del éxito social y un estatus económico a cualquier precio en un mundo a menudo excesivamente pragmático, plástico y materialista. En fin, la película tampoco está mal, disfruté viéndola, pero el tráiler en 'Días de Cine' prometía más...
domingo, 12 de octubre de 2014
jueves, 9 de octubre de 2014
Un hombre llamado Flor de Otoño (Pedro Olea, 1978)
Una vez más, Versión Española me ha hecho descubrir una de esas joyas imprescindibles del cine español, 'Un hombre llamado Flor de Otoño', rodada en plena transición democrática y en muchos sentidos sin duda precursora e inspiración de otras películas de temática LGBT que fueron surgiendo del renacer reivindicativo y libertario de un movimiento sociocultural cuya cabeza más visible fue quizás la llamada Movida Madrileña... (sigue)
miércoles, 18 de junio de 2014
Alabama Monroe (Felix van Groeningen, 2012)
Con 'The Broken Circle Breakdown' (título original), el Cineclub de les Valls de Andorra ha puesto la guinda a su temporada de cine previa al descanso estival. No me sorprende nada, pero nada, que esta hermosa película belga rodada en flemish estuviera nominada este año a los Óscar como mejor película de habla no inglesa. No ganó. Los críticos de Hollywood prefirieron 'La grande bellezza' del italiano Paolo Sorrentino, otra obra de arte, pero Francia sí le otorgó el César a mejor película extranjera y los premios del Cine Europeo reconocieron la estupenda interpretación de Veerle Baetens, Elise, la protagonista de esta honesta y desgarradora historia de amor y de supervivencia. Tanto ella como Johan Heldenbergh, Didier no podían hacerlo mejor en esta historia que nos narra a pinceladas los siete años de la intensa pasión vivida por dos belgas enamorados de la música folk estadounidense, a base de efectivos flash-backs y vibrantes números musicales de bluegrass, un melancólico y a la vez optimista género musical que surge de la música tradicional de Inglaterra, Irlanda y Escocia llevada por los inmigrantes a la región de los Apalaches, en Estados Unidos... (sigue)
miércoles, 11 de junio de 2014
Frances Ha (Noah Baumbach, 2012)
Greta Gerwig ('A Roma amb amor') dóna vida a Frances, una jove de 27 anys que viu a Nova York i que s'ha proposat perseguir els seus anhels. Encara que la seva edat és un impediment, el seu proper objectiu és arribar a ser una gran ballarina en una important companyia de dansa. Per aconseguir el somni de la seva vida no dubtarà a anar a totes i fer el que calgui per tal de triomfar en el seu propòsit personal. Gaudint del dia a dia i dels petits detalls, Frances sent que la seva vida no és suficient, i té la imperiosa necessitat de demostrar-se a si mateixa que cap meta és inassolible i que tot el que es proposi és possible. Una història sobre els reptes personals, la decepció, l'alliberament, la lleialtat i l'afecte.
Una comèdia del director Noah Baumbach (Una historia de Brooklyn, Margot y la boda, Greenberg) sobre els somnis i la vida, un viatge pel descobriment del coratge, la superació, l'amistat i l'optimisme per damunt de tot. (SensaCine)
domingo, 1 de junio de 2014
Maléfica (Robert Stromberg, 2014)
No sé bien por qué recóndito motivo esperaba con tanta expectación el estreno de 'Maléfica'. Quizás fuera el niño (o niña) que sigue habitando en mí el/la que tenía ganas de volver a dejarme envolver por una de esas historias mágicas que la factoría Disney logró convertir tantas veces en inolvidables cuentos, divertidos y trágicos a la vez, de hadas, animales dotados de voz y sentimientos humanos o princesas desdichadas que finalmente encontraban a su príncipe azul. Tampoco sé muy bien qué expectativas tenía. Pero he rebasado los cuarenta y se supone que ya no me chupo el dedo. Quizás, ahora que ya he visto la película, el tráiler me parece un poco engañoso o sencillamente creía que iba a ver una interesante fusión entre un producto típicamente Disney y 'El señor de los anillos'...
lunes, 26 de mayo de 2014
Carmina y amén (Paco León, 2014)
No podía dejar de ver 'Carmina y amén.'. En primer lugar porque se lo debía a Paco León, ya que 'Carmina o revienta', la primera parte de esta saga familiar la vi online, gratis y por la cara, lo reconozco, meses después de su estreno, y me gustó mucho. Así que esta vez tenía ganas de ir al cine y contribuir con dinero contante y sonante al buen no, excelente cine independiente español. Película reconocida en la 17ª edición del Festival de Málaga Cine Español 2014 con la Biznaga de Plata a Mejor Guión para Paco León y la Biznaga de Plata a Mejor Actriz de Reparto para Yolanda Ramos... (sigue)
La prota absoluta de ambas películas, Carmina Barrios, es la madre de dos buenísimos actores que me encantan, los hermanos Paco y María León. El primero, irremediablemente identificado con el irreverente Luisma de 'Aída' y hace unos años también, en 'Homo Zapping', con sus desternillantes sketchs parodiando a Ane Igartiburu ("¡Hola corazones..."). La segunda, estupendísima en su papel de Pepi en 'La voz dormida' de Benito Zambrano, que ya comenté hace unos meses en este blog. Creo recordar haber leído (que alguien me corrija si no es así, por favor) que Carmina no tenía experiencia previa como actriz, al menos en plan profesional.
De hecho, no me extrañaría nada que se interpretara a sí misma y de ahí que su hijo decidiera, ex profeso, no cambiarle el nombre en estas dos películas que sin lugar a dudas encuentran su razón de ser en el mismísimo verismo de la cruda personalidad de este actrizón en estado puro que es 'la Barrios'. Quién sabe, tal vez en breve le suceda algo parecido a lo que vivió María Galiana (la abuela de 'Cuéntame', sólo por citar un ejemplo de su maestría), que menuda carrera ha recorrido ya la señora desde que hiciera sus pinitos en cine casi por casualidad.
Para mí, 'Carmina y amén.' es puro cine costumbrista del bueno. Los personajes son absolutamente verosímiles, al igual que los escenarios, los diálogos y tesituras varias que se van sucediendo sin aparente conexión entre sí. Pero aparte de reirme con ese desparpajo sevillano barriobajero y a la vez no exento de buenos modales y cordialidad si el momento lo requiere, lo que más me ha gustado de la película, y en ese aspecto me parece que supera a su precuela, ha sido el trasfondo tan humano con el que rezuma la historia, por dura que pueda llegar a ser por momentos, de principio a fin. Cada una de las ocurrencias de Carmina y de su hija, que parece también estar caracterizando a su propio yo cuando está alejada de los focos y puede ser ella misma, no teniendo que interpretar a la actriz comedida y bien hablada que se supone que tiene que ser para seguir triunfando, me hacían pensar que el sabor andaluz, con su crisol ancestral de culturas, es de lo mejor que tiene la España que se resiste a dejarse devorar por un europeísmo a menudo demasiado uniformizante y sofocante en nombre del progreso y el decoro biempensante, ojo, sin desmerecer otras culturas de la geografía ibérica y europea, que cada una tiene su gracia. Y yo, que no soy andaluz, pero que no me habría importado nada serlo, reivindico que esta frescura, sinceridad, descaro, sencillez, autenticidad, gracia innata y libertad de expresión en todo su esplendor son intrínsecas virtudes que deben permanecer a toda costa.
Y precisamente por todos estos elementos y a diferencia de la tan (exageradamente) loada 'Ocho apellidos vascos', Paco León logra, a conciencia, no caer en los topicazos y la caricatura. Su trabajo detrás de la cámara desprende amor y devoción por los cuatros costados. Carmina es de carne y hueso, toda ella. Y se nota. Por último, las últimas escenas del filme destacan especialmente por su belleza y precisión. Una joya. ¡No os la perdáis!
La prota absoluta de ambas películas, Carmina Barrios, es la madre de dos buenísimos actores que me encantan, los hermanos Paco y María León. El primero, irremediablemente identificado con el irreverente Luisma de 'Aída' y hace unos años también, en 'Homo Zapping', con sus desternillantes sketchs parodiando a Ane Igartiburu ("¡Hola corazones..."). La segunda, estupendísima en su papel de Pepi en 'La voz dormida' de Benito Zambrano, que ya comenté hace unos meses en este blog. Creo recordar haber leído (que alguien me corrija si no es así, por favor) que Carmina no tenía experiencia previa como actriz, al menos en plan profesional.
De hecho, no me extrañaría nada que se interpretara a sí misma y de ahí que su hijo decidiera, ex profeso, no cambiarle el nombre en estas dos películas que sin lugar a dudas encuentran su razón de ser en el mismísimo verismo de la cruda personalidad de este actrizón en estado puro que es 'la Barrios'. Quién sabe, tal vez en breve le suceda algo parecido a lo que vivió María Galiana (la abuela de 'Cuéntame', sólo por citar un ejemplo de su maestría), que menuda carrera ha recorrido ya la señora desde que hiciera sus pinitos en cine casi por casualidad.
Para mí, 'Carmina y amén.' es puro cine costumbrista del bueno. Los personajes son absolutamente verosímiles, al igual que los escenarios, los diálogos y tesituras varias que se van sucediendo sin aparente conexión entre sí. Pero aparte de reirme con ese desparpajo sevillano barriobajero y a la vez no exento de buenos modales y cordialidad si el momento lo requiere, lo que más me ha gustado de la película, y en ese aspecto me parece que supera a su precuela, ha sido el trasfondo tan humano con el que rezuma la historia, por dura que pueda llegar a ser por momentos, de principio a fin. Cada una de las ocurrencias de Carmina y de su hija, que parece también estar caracterizando a su propio yo cuando está alejada de los focos y puede ser ella misma, no teniendo que interpretar a la actriz comedida y bien hablada que se supone que tiene que ser para seguir triunfando, me hacían pensar que el sabor andaluz, con su crisol ancestral de culturas, es de lo mejor que tiene la España que se resiste a dejarse devorar por un europeísmo a menudo demasiado uniformizante y sofocante en nombre del progreso y el decoro biempensante, ojo, sin desmerecer otras culturas de la geografía ibérica y europea, que cada una tiene su gracia. Y yo, que no soy andaluz, pero que no me habría importado nada serlo, reivindico que esta frescura, sinceridad, descaro, sencillez, autenticidad, gracia innata y libertad de expresión en todo su esplendor son intrínsecas virtudes que deben permanecer a toda costa.
Y precisamente por todos estos elementos y a diferencia de la tan (exageradamente) loada 'Ocho apellidos vascos', Paco León logra, a conciencia, no caer en los topicazos y la caricatura. Su trabajo detrás de la cámara desprende amor y devoción por los cuatros costados. Carmina es de carne y hueso, toda ella. Y se nota. Por último, las últimas escenas del filme destacan especialmente por su belleza y precisión. Una joya. ¡No os la perdáis!
miércoles, 9 de abril de 2014
Noé (Darren Aronofsky, 2014)
Cuando era pequeño me fascinaba el 'cine catástrofe', esos filmes en los que sucedía algún accidente o desastre natural y que despertaban en mí, por igual, mis sentimientos más compasivos pero también los más morbosos: 'La aventura del Poseidón' (1972), 'El coloso en llamas' (1974), 'El puente de Casandra' (1976) o la mismísima 'Superman' (1978), con aquella memorable escena en la que Lois Lane (interpretada por la tristemente olvidada Margot Kidder) muere asfixiada en su coche a causa de un corrimiento de tierra, resucitando minutos más tarde gracias al sobrenatural empeño de su idolatrado superhéroe...
En fin, todo esto para decir que 'Noé' no creo que encaje demasiado en ese género cinematográfico, como tampoco puede decirse que se trate de una película estrictamente 'bíblica', de hecho creo que el director ha querido desmarcarse precisamente de esa etiqueta interpretando el mito del Arca a su manera: su 'Noé' es atemporal y de corte ampliamente fantástico, como se encarga de enfatizar a través de varios elementos: la presencia de seres inconcebibles como los Vigilantes, seres de luz que por ayudar a los hombres se convirtieron en ángeles caídos y fueron condenados por el Creador (quienquiera que sea) a arrastrarse por la Tierra encerrados en un pesado y denso cuerpo hecho de lava, roca y barro; o la indumentaria que no corresponde demasiado a las túnicas y sandalias que solemos asociar a la época bíblica, sino que parece más próxima a la ciencia ficción de 'Waterworld' (1995) o, si me apuráis, 'Mad Max 3' (1985), ambas de temática apocalíptica.
Justamente, el fin del mundo en realidad solo es una excusa que da pie a reflexionar sobre otros temas de actualidad como la ecología y la defensa del reino vegetal y animal, habiendo tantas especies en peligro de extinción por culpa de la codicia inherente a nuestra civilización mal llamada del desarrollo (en la película, Noé y los suyos denominan a los animales que han de salvar 'los inocentes'). Pero el trasfondo de la historia que nos quiere contar Aronofsky, partiendo de uno de los principales mitos del Antiguo Testamento, me parece mucho más profundo y metafísico: la creencia o no en la fe y la búsqueda atávica de la espiritualidad, la aceptación de la presencia del bien y el mal en cada uno de nosotros y los dilemas existenciales que ello a menudo nos acarrea, el descubrimiento de una misión personal y los secretos del destino de cada ser humano que misteriosamente nos parecen trascender los límites de la vida terrenal...
Bien es cierto que Aronofsky nos tiene acostumbrados a personajes que llevan su vida al límite, y en ese sentido su Noé no es una excepción: ya habíamos disfrutado (no sin cierto malestar) de personajes extremos en su filmografía, como en 'Cisne negro' (2011) o en 'Requiem por un sueño' (2000), en la que, por cierto, la toxicómana interpretada por una jovencísima Jennifer Connelly contrasta con la madurez del personaje de la actriz en 'Noé', una devota y equilibrada esposa que ni siquiera tiene nombre. Otro tema que parece ser recurrente en el cine de Aronofsky son las alucinaciones, causadas -o no- por algún tipo de psicotrópico: las anfetaminas, la cocaína y la heroína en 'Réquiem por un sueño', el éxtasis en 'Cisne negro' y algo parecido a la ayahuasca en 'Noé'. Realidad y fantasía que se entremezclan para crear una atmósfera inquietante.
En cuanto a los actores, el Noé de Crowe me parece un personaje muy bien trabajado, rico en matices, un hombre que se debate entre el peso de la responsabilidad ancestral de llevar a cabo una misión divina que ha de restablecer el equilibrio en el mundo y el amor que siente por su familia, incluida la irracional necesidad de perpetuarse en la Tierra después de haber muerto. Russell Crowe y Jennifer Connelly retoman aquí su química como pareja en la ficción, tras aquella inolvidable 'Una mente maravillosa' (2001). Los guapos y atractivos Douglas Booth y Logan Lerman (seguro que se ponen de moda en Hollywood, si es que no lo están ya) dan vida a los hijos mayores de Noé y la que fuera Hermione, la inseparable amiga de Harry Potter, la prometedora actriz Emma Watson, interpreta con una buena dosis de dramatismo a la hija adoptiva y última responsable, cual digna descendiente de aquella primera Eva pecadora, de los peores quebraderos de cabeza de Noé tras el diluvio. También hay que destacar a un Anthony Hopkins en el papel del ermitaño abuelo Matusalén (aunque parece algo rejuvenecido, la verdad) y a Ray Winstone como el malo malvado de la película y descendiente de Caín.
Uno de los aspectos del mito del Arca que nunca ha parecido muy plausible y que los defensores de las teorías creacionistas no deben saber cómo explicar es sin duda cómo se las arreglaron Noé y los suyos para evitar que los animales se devoraran unos a otros. El director solucionó rápidamente el problema con un incienso a base de plantas y raíces que sumían a las bestias en un largo y plácido letargo, lo que pone de manifiesto, a mi modo de ver, que Aronofsky tenía muy claro que el espectador debía centrarse no tanto en el diluvio y sus motivos, sino en las disyuntivas que le van complicando cada vez más la existencia a un Noé ciegamente convencido de su cometido y que termina siendo víctima de su propio fanatismo...
¿Y vosotros? ¿Ya la habéis ido a ver? ¿Qué opináis...?
martes, 1 de abril de 2014
El gran hotel Budapest (Wes Anderson, 2014)
Es cierto que disfruto mucho viendo dramas y relatos costumbristas, pero si todavía no habéis visto 'El gran hotel Budapest' no debéis perderos esta deliciosa comedia negra con tintes surrealistas, es toda una experiencia visual que, con un estilo muy particular, homenajea el mejor cine de autor. Todo en esta película está minuciosamente cuidado, desde el guión y el lenguaje hasta la escenografía y el vestuario, logrando que el detalle estético más insignificante adquiera una importancia casi poética. Cada plano es como un cuadro independiente en sí mismo digno de ser contemplado, por lo que no cabe duda de que se trata de una película que debe ser vista en el cine, en una pantalla grande, donde puedan apreciarse todos los matices y tonalidades cromáticos que Wes Anderson utiliza como un lenguaje que funciona por sí solo. Al ver 'El gran hotel Budapest' he recordado otras películas de sello muy personal y delirante como las del director francés Jean-Pierre Jeunet 'Delicatessen' (1991, con Marc Caro), 'Le fabuleux destin d'Amélie Poulain' (2001) y 'Un long dimanche de fiançailles' (2004)...
After (Alberto Rodríguez, 2009)
Hoy, en Versión Española, 22h en La2 de RTVE, una película nominada a tres premios Goya, que "narra el reencuentro de tres amigos de la adolescencia que intentan evadirse de sus respectivas vidas a base de rayas, sexo y alcohol". Pinta bien... Ya comentaremos.
martes, 25 de marzo de 2014
Deprisa, deprisa (Carlos Saura, 1981)
Como decía el otro día, Versión española proyectó el pasado martes 'Deprisa, deprisa', un clásico de Carlos Saura, un éxito de público y crítica que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de cine internacional de Berlín en 1981. Es una de las máximas exponentes del género cinematográfico muy español a veces denominado como 'cine quinqui', que relata las vicisitudes y la vida al límite de jóvenes delincuentes. Con música de fondo de corte flamenco y raíces gitanas a cargo de Los Chunguitos, Lole y Manuel o Los Marismeños, rodada
con actores no profesionales sin experiencia previa...
con actores no profesionales sin experiencia previa...
Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro, 2014)
Tanto había escuchado sobre lo divertida que era esta comedia que ayer, al salir del cine, no pude dejar de pensar: "Bueno, me ha gustado... pero tampoco hay para tanto". Vaaaleee... reconozco que no soy de risa fácil y en general los chistes no suelen hacerme gracia, llamadme aburrido... Eso sí, la escena del principio sí me pareció muy divertida y prometedora, brusca, inesperada y políticamente incorrecta.
jueves, 20 de marzo de 2014
La grande bellezza (Paolo Sorrentino, 2013)
Creo que es justo decir que anoche salí del cineclub en estado de shock. Durante más de dos horas asistí fascinado ante un fastuoso despliegue de imágenes que justifican, de principio a fin, el título de esta película que no puede dejar indiferente a nadie, y menos a los académicos de Hollywood que la han premiado este año con el Óscar a la mejor película extranjera.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Pudor (David Ulloa y Tristán Ulloa, 2007)
Una vez más ‘Versión española’ me ha seducido con la proyección de otra estupenda película española, ‘Pudor’, dirigida por los hermanos David y Tristán Ulloa y basada en la novela homónima de Santiago Roncagliolo. Se trata de un retrato intimista sobre la soledad y la incomunicación en el seno de (algunas) familias cuya atmósfera opresiva me recordó la más reciente ‘La herida’ (Fernando Franco, 2013).
miércoles, 12 de marzo de 2014
The Little Foxes (William Wyler, 1941)
The Little Foxes (William Wyler, 1941)
Es curioso cómo he llegado hasta
aquí. Por eso me encanta eso de navegar por la red, dejándome llevar por los
vientos de mi subconsciente y mis aleatorias fijaciones. El otro día me acordé
insistentemente de una de las grandes damas del cine clásico de Hollywood,
conocida por la teatralidad de sus interpretaciones, que adornaba con afectados
parpadeos y sarcásticos rictus. No en vano en 1981 la cantante Kim Carnes grabó una canción-homenaje a lo más característico de la fisionomía de la actriz, sus ojos... Sí, lo habéis adivinado, se
trata de Bette Davis.
lunes, 10 de marzo de 2014
Monuments Men (George Clooney, 2013)
Monuments Men (George Clooney, 2013)
Más que ganas, tenía curiosidad por verla, después de las críticas bastante negativas que he leído sobre la última película dirigida y protagonizada por George Clooney. Y la verdad es que no me ha aburrido, la he seguido con interés y he disfrutado de los buenos actores (y actriz) que aparecen en ella. Pero vale, de acuerdo, más allá del poco conocido episodio histórico que narra, el guión carece de intriga y suspense, el desarrollo de la trama es del todo predecible y los personajes escasean en matices.
Maniqueísmo puro y duro, con bandera americana ondeando incluida.
Más que ganas, tenía curiosidad por verla, después de las críticas bastante negativas que he leído sobre la última película dirigida y protagonizada por George Clooney. Y la verdad es que no me ha aburrido, la he seguido con interés y he disfrutado de los buenos actores (y actriz) que aparecen en ella. Pero vale, de acuerdo, más allá del poco conocido episodio histórico que narra, el guión carece de intriga y suspense, el desarrollo de la trama es del todo predecible y los personajes escasean en matices.
Maniqueísmo puro y duro, con bandera americana ondeando incluida.
martes, 4 de marzo de 2014
Fuerte Apache (Jaume Mateu Androver, 2006)
Fuerte Apache (Jaume Mateu Androver, 2006)
He de decir que soy ‘fans’, así, con ‘s’ -como dice la Agrado- de ‘Versión española’. Imprescindible programa conducido por Cayetana Guillén Cuervo. De no ser por este espacio de La 2, debo reconocer que yo no habría visto ni la décima parte del cine en español que conozco (¡y el que me falta!), ni tampoco sabría quiénes son la mitad de los excelentes actores y actrices, directores y directoras del panorama actual. Y es que, como ya he comentado en alguna otra entrada, en Andorra sólo tenemos un multicine y la mayoría de las películas españolas o latinoamericanas suelen brillar por su ausencia, por motivos comerciales supongo. Luego tenemos las sesiones del Cineclub, que suelen ser dos veces al mes, pero claro, se intenta mostrar también películas de otros países, así que...
En fin, que gracias al mencionado programa, cada semana tengo mi buena dosis de movies in Spanish.
En fin, que gracias al mencionado programa, cada semana tengo mi buena dosis de movies in Spanish.
lunes, 24 de febrero de 2014
En la casa (François Ozon, 2012)
Dans la maison (François Ozon, 2012)
Al tomar asiento frente a la pantalla del Teatre Comunal (sede del cineclub en Andorra) no tenía ni idea del argumento de esta película francesa. Mejor, así no había expectativas. Hacía tiempo que no veía cine galo, de hecho estoy muy desconectado de la movida cultural del país vecino, más que nada por falta de tiempo. Aunque también es cierto, y casi me avergüenza decirlo, que nunca miro los canales franceses. Seguramente porque lo único que podría interesarme son las películas y estas suelen empezar bastante temprano y no coinciden con mi biorritmo. De hecho, la última que vi, ‘La bûche’ (Danièle Thompson, 1999), fue en La 2 española (eso sí, en VO).
Es difícil definir el género de ‘Dans la maison’. ¿Comedia dramática? ¿Thriller psicológico con tintes cómicos? El guión es original, como espectador no sabes nunca por dónde te va a llevar la historia y la realidad se confunde constantemente con la ficción, sin que el argumento pierda su coherencia. El ritmo es quizás un poco lento, la trama demasiado estática y sin grandes sobresaltos, pero de alguna manera logra enganchar.
martes, 18 de febrero de 2014
Agosto (John Wells, 2013)
August: Osage County (John Wells, 2013)
Lo de Meryl Streep es increíble. Sí, es una monstrua. Acumula nada más y nada menos que 28 nominaciones y 8 victorias en los premios Globos de Oro y el récord de nominaciones a los Óscars (18), aunque ‘solo’ haya logrado llevarse a casa la famosa estatuilla en tres ocasiones: ‘Kramer contra Kramer’ (1979), como actriz de reparto, ‘La decisión de Sophie’ (1982) y ‘La dama de hierro’ (2012), como mejor actriz. Sin duda hubiese merecido ganar en otras ocasiones, pero la competencia es siempre encarnizada y en esto de los premios solo puede haber un vencedor, nos guste o no el elegido. De hecho, el año en que ganó Meryl por 'La decisión de Sophie', bien podría haberlo ganado también Jessica Lange por su inolvidable caracterización como la indomable actriz de los años 30, Frances Farmer (que ya comentaré en otra ocasión). En apenas 15 días sabremos si Meryl iguala el récord hasta ahora imbatido de Katharine Hepburn (4 Óscars). Sin embargo, lo tiene difícil, ya que todas las quinielas apuntan como favorita a Cate Blanchett (que también me encanta) por 'Blue Jasmine' de Woody Allen, ya que está acaparando casi todos los premios de 2013, entre ellos los más prestigiosos, el Globo de Oro -drama- y el BAFTA). Además, Cate sólo tiene un Óscar como mejor actriz secundaria ('El aviador') y eso fue en 2004, y en cambio Meryl obtuvo su último Óscar hasta la fecha en 2011 por su genial caracterización de una Margaret Thatcher decrépita y enajenada. Dicho esto, y contra todo pronóstico, Meryl sigue siendo mi elección, se merece un cuarto Óscar: su histriónica interpretación como la amarga y dañina matriarca Violet Weston es, una vez más, un verdadero despliegue de toda su artillería como actriz dramática.
Lo de Meryl Streep es increíble. Sí, es una monstrua. Acumula nada más y nada menos que 28 nominaciones y 8 victorias en los premios Globos de Oro y el récord de nominaciones a los Óscars (18), aunque ‘solo’ haya logrado llevarse a casa la famosa estatuilla en tres ocasiones: ‘Kramer contra Kramer’ (1979), como actriz de reparto, ‘La decisión de Sophie’ (1982) y ‘La dama de hierro’ (2012), como mejor actriz. Sin duda hubiese merecido ganar en otras ocasiones, pero la competencia es siempre encarnizada y en esto de los premios solo puede haber un vencedor, nos guste o no el elegido. De hecho, el año en que ganó Meryl por 'La decisión de Sophie', bien podría haberlo ganado también Jessica Lange por su inolvidable caracterización como la indomable actriz de los años 30, Frances Farmer (que ya comentaré en otra ocasión). En apenas 15 días sabremos si Meryl iguala el récord hasta ahora imbatido de Katharine Hepburn (4 Óscars). Sin embargo, lo tiene difícil, ya que todas las quinielas apuntan como favorita a Cate Blanchett (que también me encanta) por 'Blue Jasmine' de Woody Allen, ya que está acaparando casi todos los premios de 2013, entre ellos los más prestigiosos, el Globo de Oro -drama- y el BAFTA). Además, Cate sólo tiene un Óscar como mejor actriz secundaria ('El aviador') y eso fue en 2004, y en cambio Meryl obtuvo su último Óscar hasta la fecha en 2011 por su genial caracterización de una Margaret Thatcher decrépita y enajenada. Dicho esto, y contra todo pronóstico, Meryl sigue siendo mi elección, se merece un cuarto Óscar: su histriónica interpretación como la amarga y dañina matriarca Violet Weston es, una vez más, un verdadero despliegue de toda su artillería como actriz dramática.
domingo, 16 de febrero de 2014
Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2013)
Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2013)
Por suerte esta pequeña gran película ha recibido varios de los Goya más importantes (mejor película, mejor director, mejor actor, mejor actriz revelación, mejor guión original y mejor música original) y gracias a ello hemos podido verla en el cine (sí, ya solo tenemos uno...) de Andorra. Y digo 'pequeña' porque es una cinta sin mayores pretensiones, con un argumento sin intrigas ni aspavientos, construido a partir de pequeños retazos de vida de personas aparentemente banales con vidas aparentemente comunes. Unos personajes unidos por el azar y el entusiasmo arrollador de un profesor de inglés no tan corriente, inspirado en un hombre que a sus 89 años todavía hoy enseña a sus alumnos con canciones de los Beatles. El poético título de la película es la traducción literal de uno de los versos de la canción "Strawberry fields forever", que John Lennon empezó a escribir en Almería durante el rodaje de la película antibelicista "How I won the war" (Richard Lester, 1967), y en la que Lennon evoca su niñez con nostalgia. Tal es el punto de partida de esta película cargada de lirismo, tanto en sus imágenes como en sus diálogos: "la distancia es sabiduría", "¿estás contando las olas?" o "la vida está hecha de alegría y melancolía" son algunos de los sencillos pero certeros versos que David Trueba, escritor y guionista además de director de cine, nos regala poniéndolos en boca de Antonio, interpretado por un pletórico Javier Cámara justamente merecedor del Goya al mejor actor en esta su sexta nominación.
Por suerte esta pequeña gran película ha recibido varios de los Goya más importantes (mejor película, mejor director, mejor actor, mejor actriz revelación, mejor guión original y mejor música original) y gracias a ello hemos podido verla en el cine (sí, ya solo tenemos uno...) de Andorra. Y digo 'pequeña' porque es una cinta sin mayores pretensiones, con un argumento sin intrigas ni aspavientos, construido a partir de pequeños retazos de vida de personas aparentemente banales con vidas aparentemente comunes. Unos personajes unidos por el azar y el entusiasmo arrollador de un profesor de inglés no tan corriente, inspirado en un hombre que a sus 89 años todavía hoy enseña a sus alumnos con canciones de los Beatles. El poético título de la película es la traducción literal de uno de los versos de la canción "Strawberry fields forever", que John Lennon empezó a escribir en Almería durante el rodaje de la película antibelicista "How I won the war" (Richard Lester, 1967), y en la que Lennon evoca su niñez con nostalgia. Tal es el punto de partida de esta película cargada de lirismo, tanto en sus imágenes como en sus diálogos: "la distancia es sabiduría", "¿estás contando las olas?" o "la vida está hecha de alegría y melancolía" son algunos de los sencillos pero certeros versos que David Trueba, escritor y guionista además de director de cine, nos regala poniéndolos en boca de Antonio, interpretado por un pletórico Javier Cámara justamente merecedor del Goya al mejor actor en esta su sexta nominación.miércoles, 12 de febrero de 2014
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